El Tzolkin no es sólo un calendario sagrado, una cuenta de los días, va más allá. Es todo un módulo energético, un patrón de resonancia, un oráculo, un giro galáctico...
El Tzolkin cuenta de 260 días que son una escala de tiempo de lo que nuestro sistema solar tarda en dar un giro a Las Pléyades: 26 mil años. Esa vuelta se divide en 5 ciclos más pequeños que equivalen a 5,125 años, ciclo que vuelve a ser fractal del Tzolkin.Este ciclo de 5,125 años se divide, al igual que el Tzolkin, en 13 columnas llamadas Baktunes, cada Baktún representa 144 mil kin o días; en la imagen de arriba, un Baktún sería una de las trece líneas verticales. A su vez, cada Baktún se divide en 20 Katunes, los cuales equivalen a 7,200 kin o días cada uno y se representarían como cada uno de los 260 sellos del Tzolkin, un Katún =1 cuadro del Tzolkin (ver imagen arriba). 7,200 días son aproximadamente 20 años, por lo tanto, considerando que estamos a punto de terminar este gran ciclo de 5,125 años, el cual finaliza en el solsticio de invierno del 2012 y estamos a tan solo 2 años de que eso suceda, estamos viviendo la vibración del último Katún del último Baktún de un gran giro galáctico de Tzolkin de 5,125 años solares, lo que correspondería al último sello del Tzolkin: kin 260 Sól Cósmico Amarillo.
En el gran giro de 26 mil años (conocido también como Año Platónico, o sea que los griegos tenían noción de este giro a gran escala), se suceden entonces 5 giros más pequeños que se corresponden también con el Tzolkin, así que de 5 Tzolkin dentro de otro gran Tzolkin, estamos al final de finales. Lo que sigue pues según los giros interminables de este patrón de evolución de tiempo, sería otro Tzolkin, sin embargo los Mayas dejan el espacio vacío, se supone que nos toca emprender una nueva cuenta del tiempo, o quizá no vayamos a disponer de tiempo ni espacio por lo que no se necesite un calendario, en fin, ni idea, supuestamente se trata de evolucionar a la quinta dimensión así que conceptos como tiempo y espacio ya no tienen la presencia que percibimos ahora. El caso es que el Tzolkin es una herramienta de escala temporal, que es posible tanto a nivel galáctico como a nivel humano. 260 días es un periodo reconocible, palpable, es un lapso en el que logramos comprender si avanzamos, si crecimos, si hubo cambios significativos. 260 días aproximadamente dura la gestación de un ser humano, y ese periodo es fractal de un super viaje de todo un sistema solar alrededor de otra estrella más grande. A mi me parece sorprendente.
El Tzolkin es también la expresión de un proceso de vida, tanto humana como a nivel planetario. Desde la gestación (dragón) hasta la iluminación (sol), los veinte sellos solares describen un ciclo vital con el que podemos alinearnos o no, pero indudablemente nos encontraremos en algún sello en algún momento de nuestras vidas. Si lo proyectamos a la vida de la Tierra, es un planeta que ha sido planeta fuego, creado por el choque de asteroides, cometas, gases, que al momento de encontrarse entre sí a gran velocidad, generan altas temperaturas que se concentran en un punto medio, en lo que sería el centro del planeta. Planeta Fuego. Después, gracias a la combustión se emite gran cantidad de gases que se van combinando mientras las temperaturas van descendiendo: Planeta Aire. Estos gases se separan del cuerpo sólido flotante en el espacio oscuro y se forman en nubes alrededor de él, nubes gigantescas que condensan gran cantidad de químicos y reacciones y de repente, comenzó a llover, y llovió durante no sé cuántos Tzolkin y entonces existió el Planeta Agua. Cuando dejó de llover, logró penetrar la luz del sol y su reflejo en la luna, se despejaron los cielos, se formó la atmósfera, se acomodaron las aguas y se magnetizaron los extremos: Planeta Tierra. Y después, surgió la vida. Los seres humanos hemos estado en un buen momento de la Tierra, pero este planeta también tiene sus ciclos y debe evolucionar, y nosotros podemos ir junto con él, con Terra Gaia, alineándonos con nuestros propios procesos vitales.
Los veinte sellos describen nuestra historia humana, cada encarnación, desde que somos concebidos y gestados en el vientre materno, donde obtenemos toda la nutrición (Dragón), salimos al mundo y tras crearnos en un ambiente líquido, deben cambiar nuestros pulmones para respirar el aire y dar el primer aliento, el primer grito a la vida (Viento), entonces somos seres indefensos y dependientes en estado absoluto meditativo, donde existe abundancia de conocimiento y experiencia (Noche), y es entonces cuando logramos ser individuos, despertamos y florecemos en ciertas capacidades (Semilla), y aprendemos lo que necesitamos para sobrevivir: comer, dormir, soñar, cubrirnos (Serpiente), es entonces cuando llegan los primeros cierres de ciclo, las primeras muertes, los primeros desapegos, lo "mío" y lo de otros (Enlazador de Mundos) y a partir de ahí, vamos conociendo y aprendiendo sobre nosotros mismos y sobre el mundo (Mano), para buscar armonía, orden, para ir tras el concepto de belleza que necesitan nuestras vidas (Estrella), y nos enfrentamos con las emociones a flor de piel, el cuerpo emocional se va desplegando para convertirse en una capa energética más, capa que debe ser purificada para que no se enferme el cuerpo físico (Luna). Después conocemos las relaciones humanas, sentimos afecto o rechazo por otros seres, anhelamos la compañía, el tacto con otro humano, deseamos otros cuerpos, sentimos otras caras del Amor (Perro), y nos volvemos jugadores de la ilusión que hemos creado, participamos activamente en un rol social, desenvolviéndonos de acuerdo a lo aprendido, haciendo magia sin saberlo (Mono), dando rienda suelta al libre albedrío, tropezando y cayendo, levantándonos y aplicando la sabiduría, influenciando a otros y dejándonos influenciar por creencias, patrones, emociones (Humano), para llegar al punto donde nos preguntamos qué es lo que venimos a hacer a esta vida, explorando nuestras opciones, nuestro espacio de vida, el lugar donde nacimos y donde hemos estado, el llamado interno se acerca y nos vemos como buscadores de sentido (Caminante del Cielo) y entonces encontramos el ser interno que habita silencioso y vacío, el jaguar sabio, el chamán interior que conoce todas las inquietudes y que está fuera del tiempo, ha estado y estará presente (Mago), lo que nos impulsa a fluir y crecer con el misterio de la vida, a sobrevolar nuestro campo de visión para comprender mejor y re-crear nuestro mundo (Águila) y con intrepidez encarnar lo que en verdad venimos a hacer, a hacernos cargo de nuestra misión de vida con el despliegue de toda la inteligencia (Guerrero) y la alineación con el planeta en el que vivimos, la sincronía de las mentes para la evolución colectiva (Tierra), la confianza del sinfín, del tiempo sin tiempo, de que existimos más allá de nuestra sola imagen, de que formamos parte de un todo ordenado e infinito (Espejo), y con tanta información, tanta energía explosiva e implosiva, llega un momento para recrearnos, para autogenerarnos como seres nuevos, desde los mismos átomos (Tormenta) para poder fundirnos con la fuente de Amor de la que provenimos cuando lo hemos comprendido, donde no existe separación, donde todos somos Uno, donde el fuego universal sella todo el tiempo en un presente perfecto y eterno (Sol).
Los veinte sellos describen así lo que podría ser nuestra vida, y las Ondas Encantadas o los tonos galácticos describen periodos más cortos dentro de ella. Por eso sentimos los trece días, porque vivimos cada energía de cada sello en una longitud de onda distinta cada vez. Y terminar otro Tzolkin significa un nuevo comienzo para disfrutar de cada sello y de cada OE cada vez con más conciencia, con más sabor.
Luego seguiré dando más detalles, desmenuzando el Tzolkin, mientras, a embellecer el final del ciclo. Namaste.







